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Alfredo Stalkker

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The first question of the madnnes ñamechú

Era una tarde nublada, estaba en mi pieza a la que denomino cariñosamente “El Templo del Ocio” ya que estando ahí podía dejar volar mi mente, haciendo distintas cosas que me gustaban. Minutos antes de que todo se fuera a la mierda, estaba escuchando Manu Chao y fumando un rico petardo proveniente de quien sabe dónde.

Mi publicación en contra del régimen había alcanzado los 127 “me gusta” y como 7 “compartidos”. Hasta personas que no conocía y había agregado de onda le “megustearon” a mi post. Estaba eufórico, no siempre un posteo superaba los 100 pulgares arriba, sinónimo de apoyo/aprobación de lo escrito, pero hasta ese momento, ni imaginaba lo que ocurriría minutos después.

Lo primero que escuché fue un fuerte ruido, era el de una madera que crujía atrozmente, víctima de un pulverizador golpe. “Es la puerta” calculé pero de todos modos no entendía un carajo, tenía el pensamiento muy elevado gracias al THC. En ese instante mi visión se nubló y perdí la noción de los colores, todo empecé a visualizarlo en blanco y negro, a continuación vi a un hombre vestido con una camisa floreada, una bermuda que, calculo, era de color marrón, lentes negros, zapatos blancos y andaba por la vida rompiendo puertas sin utilizar medias, además tenía el bigote a lo Pablo Escobar.

“Chiiaaoo que ondapio, ni bollo está este man” pensé y trate de repetir eso mismo en voz alta. Antes de poder hablar, el personaje me metió un sopapo in my syva y perdí el conocimiento. En realidad siempre me gustó el teatro y fingí estar desmayado, desmayarse era la solución para todo, cuando mi mamá quería acertarme con su zapatilla por romper algo, simulaba estar desmayado y todo lo demás quedaba en el olvido. Esa vez no funcionó, me dolía y mucho la cabeza, escuché que dijo gritando hacia la puerta: “Acá está, oreko openned su Facebook, siguen llegando los likes”.

Muy denso todo lo que me había pasado, no entendía un huevo y lo poco que entendía se dilataba al toque por mi elevado estado mental. Me divagué que estaba en una película y que en breve entraría en escena el famoso Tony, Tony Santana, o como puta se llamé el personaje de “Scarface”.

Un rato después escuché una voz conocida, en aquel entonces no podías desconocer ese prepotente hablar, era la voz de un tipo que aparecía cada 5 segundos cuando estabas viendo un video en Youtube, también era conocido por twittear como loco, su famosa frase: “Juaz, estás preso” con la foto adjunta de algún pobre millennial siendo llevado a prisión por quebrantar la “Sacrosanta ley virtual”. Olvidé contarles que era época de dictadura, la dictadura digital del General Alfredo Stalkker.